Jue. Feb 29th, 2024

Barcelona y Cataluña atraviesan una situación de sequía extrema que afecta a todos los ámbitos de la vida.

La falta de lluvia y el aumento de las temperaturas por el cambio climático han provocado que los recursos hídricos se encuentren en mínimos históricos, lo que pone en riesgo el abastecimiento, la agricultura, la industria, el medio ambiente y la salud.

Sequía récord afecta a los embalses

Según los datos del Meteocat, el año hidrológico 2022-2023 ha sido el más seco desde que hay registros en algunas zonas de Cataluña.

El observatorio Fabra (Barcelona) ha registrado 288,5 l/m², lo que supone menos de la mitad de la media anual habitual. En Sitges han caído 143 l/m², una cifra comparable a la de zonas desérticas de la península Ibérica.

Solo algunas zonas del Pirineo se salvan de la sequía, con más de 1000 l/m². La escasez de precipitaciones ha hecho mella en los embalses y pantanos, que son fundamentales para garantizar el suministro de agua potable, el riego agrícola y la generación de energía hidroeléctrica.

Según datos de la Agencia Catalana del Agua (ACA), los embalses de las cuencas internas de Cataluña se encuentran al 25% de su capacidad total, un hecho directamente comparable a la sequía del 2008.

Algunos pantanos se encuentran por debajo del 10% o incluso del 5% de capacidad, como los de Siurana y Riudecanyes.

La sequía pone en jaque a Barcelona y a Cataluña

Los árboles de Barcelona en “estrés hídrico”

La sequía también afecta a la vegetación urbana, que puede sufrir estrés hídrico, es decir, escasez de agua, que puede debilitarla y hacerla más propensa a caerse o romperse.

Un trágico ejemplo de esta situación se produjo el pasado agosto, cuando la caída repentina de la copa de una palmera en el Raval causó la muerte de una joven sin techo de 20 años, Shamira.

El Ayuntamiento apuntó que la palmera se partió probablemente por estrés hídrico, y sometió a revisión 914 ejemplares de palmeras, que se nutren con un riego semanal desde entonces.

Medidas restrictivas al consumo

Ante esta situación crítica, el ACA ha declarado por primera vez en la historia un escenario de alerta extrema por sequía, que afecta a 24 municipios cuyo abastecimiento depende del acuífero de Fluvià-Mugà o del embalse de Riudecanyes.

Esto implica medidas restrictivas como limitar el consumo doméstico a 200 litros por habitante y día, prohibir el riego agrícola o reducir la presión del agua.

Además, desde principios de marzo se han impuesto otras restricciones en el uso del agua en Cataluña debido a la fase excepcional de alerta por sequía.

Se han prohibido el riego de jardines públicos y privados, así como la limpieza de calles y edificios con agua potable. También se ha suspendido la renovación de las plantas de flor prevista para este otoño.

¿Cómo luchar contra la sequía actual?

Los expertos coinciden en que la sequía es un fenómeno normal y cíclico en el clima mediterráneo, pero también se ve agravado por el cambio climático.

Por eso, proponen medidas para adaptar el arbolado urbano a las nuevas condiciones climáticas, como seleccionar especies resistentes, monitorear su estado, regarlos con agua regenerada o freática y regular su uso.

También sugieren buscar métodos para ahorrar y obtener reservas hídricas durante las sequías, como reciclar las aguas residuales, cosechar el agua de lluvia o usar pavimento poroso para que el agua se infiltre para beneficio de los árboles.

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